martes 30 de junio de 2009
La Nación | La vieja "campaña sin propuestas"...
Varios medios -en este caso, La Nación- se lamentaron de que en esta campaña no se hayan discutido ideas, propuestas y demás. Es un tema que se discutió en notas como esta, esta, esta y otras más como si se tratase de un dato característico: nos dan a entender que, en tiempo de elecciónes, es de esperar que los candidatos salgan a explicar sus proyectos, que pongan sobre la mesa los problemas que juzgan importantes y discutan sus posibles soluciones, pero que todo esto es algo que esta vez no ocurrió. Curiosamente, es el mismo diagnóstico que, hace seis años, el diario hacía sobre las elecciones presidenciales en una nota que llevaba el mismo título que la primera señalada anteriormente. Fue un problema que tanto La Nación como Carrió denunciaron ya en el 2005 y que, desafortunadamente, parece haber ocurrido también en el 2007. Hay que notar que hace una década alguien insinuaba premonitoriamente todo este asunto, aunque Fernández Meijide lo había señalado en la campaña de 1997.
Al repasar todos estos antecedentes, parece que la falta de propuestas no ha sido tanto un problema de estas elecciones como de todas las elecciones en general. De ahí que resulte practicamente nulo un análisis que destaque la "falta de propuestas" como un atributo para entender o evaluar la campaña. De haber sabido esto, el diario seguro se hubiese prevenido y, en lugar de esperar a que los candidatos presenten sus ideas quién sabe dónde, las hubiesen ido a buscar ellos mismos para que aparezcan en los medios, un espacio visible para este y otro tipo de cuestiones. De todos modos, La Nación se hizo cargo del histórico déficit y, tres días antes de las elecciones, publicó las tan requeridas propuestas de los candidatos: Pero, a todo esto, cabe la pregunta: ¿dónde sino en los medios estarán las propuestas al alcance del "gran público? ¿Quién sino los medios le exigirán a los políticos discutir lo que se debe y cómo se debe? Es paradójico -por no decir absurdo- que un medio se queje de la ausencia de determinados temas en la agenda, pues son ellos mismos quien decide su contenido: se quejan de que no se cumple un trabajo que ellos mismos deben cumplir.
Un indignante, antiguo y reiterado fracaso.
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