
Lo diremos con urgencia: que un diario elabore un "juego" a partir de las elecciones no tiene en sí nada de banal. No implica necesariamente una pobreza en el periodismo o la política.
Dicho esto, pasamos a lo que importa:
El diario Crítica ha elaborado un juego cuya estructura dibuja el reverso de lo que ha sido el tratamiento mediático de la campaña electoral: de estar ausente en los medios, el contenido de la política -o parte de él-, las "ideas" a las que debería de referirse el criterio del votante, aparecen ahora en la forma -acaso "simbólica"- de un juego.
El sentido, la dificultad de "La Timbra Electoral" se apoya en el supuesto de que el jugador ignora aquello que forma parte esencial de la política: debe "adivinar" la postura de un candidato frente a distintos temas* (se habrá advertido que la ignorancia que supone el juego es la misma que resiente el voto).
Una vez que ha terminado de responder, se cotejan las respuestas del jugador con las respuestas del candidato y -lo más significativo- se indican los argumentos sobre los que se basan estas últimas:
En el último paso, vemos un esquema que compara las respuestas de los distintos candidatos:
Temas, argumentos y comparaciones, nunca vistos de manera tan directa y precisa en medio alguno.
La pregunta es ¿por qué no es posible que los medios explayen el principio de este juego y se dediquen exponer el contenido de las elecciones, de la legislación, de manera tan clara y sistemática? O más bien: ¿cómo es posible que no lo hagan?
Retomando la advertrencia del principio: es ante -y no en- "La Timba Electoral" que los medios delatan su pobreza. Esto no quiere decir que los esquemas del juego ofrezcan un modelo productivo para analizar la política, es tan sólo que éste se basa en un contenido esencial que es soslayado por quienes deberían atenderlo.
* Sin duda hay quienes sí saben las respuestas, pero la razón de ser del juego es que no se sepan.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada